viernes, 12 de junio de 2026

Ser

 


Quiero ser como el agua

fluir sin aferrarme a nada.

 

Quiero ser como el viento

que acaricia tu pelo.

 

Seré como la hiedra

para aferrarme a tu cuerpo.

 

Seré llama en el fuego

que te deje sin aliento.

 

Seré como un suspiro

que te salga de muy dentro.

 

Seré sal en la herida

presente y sentida.

 

Ser el dulce néctar

que el colibrí recolecta.

 

Barca que en mar navega

hacia el puerto que la espera.

 

 

O roja amapola

que al trigo se entrega.

 

Ser todas las mujeres en una

dar voz al silencio de muchas.

 

Ser el arco iris

de sol y lluvia.

 

La almohada donde

resuelvas tus dudas.

 

La gota que colma el vaso

y acabe con el desengaño.

 

Vivian Esteban

 

 

 

 

 

Vacío

 


La casa vacía

silencio absoluto,

le faltan las risas,

el aire de luto.

 

El eco resuena

pidiendo un indulto,

las sillas vacías

les han dado un susto.

 

Las ollas no cuecen,

los platos no suenan,

los cuchillos cortan

el aire que queda.

 

Los vasos vacíos

de gotas que colman,

derraman recuerdos

que un día bebimos.

 

Las camas ausentes

de sueños dormidos,

en cuerpos inertes

que un día vivimos.

 

Las paredes gritan

historias perdidas,

de vidas ausentes

aún tan presentes.

 

Donde hubo vida

hoy hay silencio,

el tic tac resuena

como triste lamento.

 

Las motas de polvo

invaden lo nuestro,

se adueñan del aire

y también del tiempo.

 

Vivian Esteban

 

 

 

 

domingo, 17 de mayo de 2026

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Por los campos de Criptana,

un idalgo caballero 

a una dama cortejaba.


A unos gigantes en duelo 

se batía y enfrentaba

en los campos de la mancha,

por los que él cabalgaba

a lomos de Rocinante 

y Sancho le acompañaba.


De estar loco le tachaban

por la justicia luchaba, 

bendita locura era

que hoy se necesitaba.


Vivian Esteban 



Santander _acuarela 30x40


 

Luanco _acuarela 20x30

  

Amanece en la orilla,

de está preciosa villa,

ya tañen las campanas,

que alegran las mañanas,

es una maravilla,

siempre que el cielo brilla,

olas de espumas blancas,

que surcan las gaviotas,

en la orilla amarilla,

alegre juega una niña,

pasan las primaveras,

aunque tú no lo quieras 

pasa la vida entera.


Vivian Esteban 



miércoles, 13 de mayo de 2026

Somos agua

 Perderse en las comisuras de unos labios/ 

fluir hacia un reguero porque eres agua/

que se escapa por las grietas de los años/

salada, como ese mar que se apacigua/

tras galernas que remando superamos/

somos agua en la corriente que da tregua/

y nos deja desaguar en los remansos./

Vivian Esteban 

viernes, 8 de mayo de 2026

Cortaron sus alas

 

Tan solo quería ser niña 

y la infancia le arrebataron,

de obligaciones la llenaron

y siempre había alguna riña.


Pronto su sonrisa borraron

 la tristeza era su amiga,

porque a ser mayor la enseñaron.


De los abrazos la privaron

y de besos era mendiga.

Ya pronto su mundo cambiaron

¿dónde está la infancia perdida?

no sé quiénes se la robaron.


Quien a un niño roba la infancia,

inocentes sus alas habrán cortaron.


Vivian Esteban 






jueves, 7 de mayo de 2026

Brujas

 

A la mujer inteligente,

en aquel tiempo la tachaban 

o bien por ser independiente 

o porque no la controlaban,

arrojándola al fuego ardiente 

porque a ella bruja la llamaban.


Creaba envidia sorprendentemente 

porque a ella no la igualaban,

alguna heroína y valiente,

otras camufladas estudian.


Pues la mujer siempre fue fuerte 

y el sexo débil la llamaban,

y aunque sea algo sorprendente 

no cambian quienes la juzgaban,

pues aún están muy presente 

desigualdad que utilizaban 

tachandolas de diferente,

a las que en la hoguera quemaban,

no saben que se han hecho más fuerte,

porque ya muy alto volaban.


Vivian Esteban 



martes, 5 de mayo de 2026

Rafael de León

 


ROMANCE DE AQUEL HIJO QUE NO TUVE CONTIGO


En tu cómoda de cedro

nuestro ajuar se quedó frío,

entre azucena y manzana,

entre romero y membrillo.

¡Qué pálidos los encajes,

qué sin gracia los vestidos,

qué sin olor los pañuelos

y qué sin sangre el cariño!

Tu velo blanco de novia,

por tu olvido y por mi olvido,

fue un camino de Santiago,

doloroso y amarillo.

Tú te has casado con otro,

yo con otra hice lo mismo;

juramentos y palabras

están secos y marchitos

en un antiguo almanaque

sin sábados ni domingos.

Ahora bajas al paseo,

rodeada de tus hijos,

dando el brazo a... la levita

que se pone tu marido.

Te llaman doña Manuela,

llevas guantes y abanico,

y tres papadas te cortan

en la garganta el suspiro.

Nos saludamos de lejos,

como dos desconocidos;

tu marido sube y baja

la chistera; yo me inclino,

y tú sonríes sin gana,

de un modo triste y ridículo.

Pero yo no me doy cuenta

de que hemos envejecido,

porque te sigo queriendo

igual o más que al principio.

Y te veo como entonces,

con tu cintura de lirio,

un jazmín entre los dientes,

de color como el del trigo

y aquella voz que decía:

«¡Cuando tengamos un hijo!...»

Y en esas tardes de lluvia,

cuando mueves los bolillos,

y yo paso por tu calle

con mi pena y con mi libro

dices, temblando, entre dientes,

arropada en los visillos:

«¡Ay, si yo con ese hombre

hubiera tenido un hijo!...»