La casa vacía
silencio absoluto,
le faltan las risas,
el aire de luto.
El eco resuena
pidiendo un indulto,
las sillas vacías
les han dado un susto.
Las ollas no cuecen,
los platos no suenan,
los cuchillos cortan
el aire que queda.
Los vasos vacíos
de gotas que colman,
derraman recuerdos
que un día bebimos.
Las camas ausentes
de sueños dormidos,
en cuerpos inertes
que un día vivimos.
Las paredes gritan
historias perdidas,
de vidas ausentes
aún tan presentes.
Donde hubo vida
hoy hay silencio,
el tic tac resuena
como triste lamento.
Las motas de polvo
invaden lo nuestro,
se adueñan del aire
y también del tiempo.
Vivian Esteban
No hay comentarios:
Publicar un comentario