Va fluyendo la vida
como arroyo cantarín,
para ser enseguida
remanso de paz al fin.
Va esquivando la caída,
cual sonido de violín
como una melodía,
caminante andarín.
Al principio rebeldía,
convertido en arlequín
de esta vida y su comedia,
y su infinito trajín.
Y así alegre descendía
por el arroyo rodín,
convertido en sinfonía
él rebelde y cantarín.
Vivian Esteban
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