lunes, 18 de marzo de 2019

Picador

Amiga mía:
Compañera de luchas. Siempre me has sido fiel, aunque nunca me fié de ti. Ya sabes tienes fama de traidora. Conmigo no lo has sido, ¿Puedo llamarlo suerte?.....Pero sí maltrataste a muchos compañeros, y eso no puedo perdonártelo.
Me has tenido en tus entrañas  fiel” casi todos” los días de mi vida.
Ha sido mucho el tiempo compartido. No podré olvidarte fácilmente. Pero me alegro de no volver a verme en tu interior. Nunca te tuve miedo. Me despido de ti. Adiós amiga.

Pórtate bien con los hijos que te quedan.

Vivian Esteban

VENDIDO 

viernes, 15 de marzo de 2019

Caballista con mula

Las primeras que se emplearon en la minas asturianas llegaron de Castilla, Andalucía y La Mancha y pertenecían a ganaderos mayoristas que las alquilaban a las empresas, hasta que para abaratar los costes éstas decidieron su compra. Quienes trabajaron con ellas recuerdan que su carácter era tan diferente como el de las personas, las había dóciles y obedientes hasta la extenuación y también rebeldes e intratables, e incluso tan inteligentes que eran capaces de contar el número de topetazos de las vagonetas que se les enganchaban, antes de decidirse a tirar de ellas, pero al final todas acabaron prestando grandes servicios a la minería y mientras se podían sostener erguidas fueron sometidas a un trabajo durísimo y sin descansos.
A principios del siglo XX aún se preferían los bueyes, que trabajaban en el exterior arrastrando la madera desde el lugar de la tala hasta los depósitos o las minas y en la mayoría de las trincheras también formaban parte del paisaje habitual, atendidos casi siempre por mujeres. Se aparejaban con collarones y si el camino lo permitía había parejas que eran capaces de desplazar carros de hasta 1.400 kilos; pero cuando llegó la I Guerra Mundial la demanda de carbón se multiplicó y la producción tuvo que acelerarse, de manera que los bueyes fueron dejando paso poco a poco a las mulas, que eran igual de fuertes, necesitaban menos cuidados y además podían bajarse hasta las galerías.

domingo, 13 de enero de 2019

isla del Carmen _ La Ribera y Torre del reloj _Luanco

Acrílico






Luanco es una bonita villa marinera acogedora y tranquila situada muy cerca de Gijón y una de las urbes más grandes de Asturias. Su amplio abanico festivo y gastronómico cada vez la consolida más como referente de veraneo en la región.

Una de las peculiaridades de la zona es la isla del Carmen, situada en el margen derecho de su puerto y frente a las playas de El Dique, Gargantera y Aramar (accesible desde esta última en bajamar). Sobre ella hay una capilla que forma un conjunto paisajístico de gran belleza, visible desde los acantilados. Al parecer, el nombre de Aramar procede de “ara maris”, altar del mar, por lo que es posible la existencia de un templo romano en la isla, quizá bajo la propia capilla.
La ermita actual, que data de 1701, fue voto y obra de Agustín Álvarez, patrón de una embarcación de vela y remo (pinaza) “Nuestra Señora del Carmen”, por haber apelado a su divina protección, logrando salvarse de un corsario inglés que le perseguía en un viaje del Ferrol a Betanzos, teniendo por milagro la protección divina que no fuera descubierto por sus perseguidores al poder esconderse al abrigo del Cabo Prior de las galeras que les perseguían.
En este islote vivió durante muchos años un virtuoso ermitaño de nombre Santos.

«En el Islote de Peña Cercada, conocido popularmente como Isla del Carmen, se venera a la virgen patrona de los marineros y por extensión de los pescadores.»


Todos los 16 de Julio, los marineros y pescadores acuden a esta fiesta con mucha devoción y llevan a las gentes en adornadas embarcaciones. La celebración del Carmen congrega, todos los años, en el puerto luanquín a miles de personas que siguen los actos religiosos y las procesiones en el mar.




Óleo 
Óleo 

jueves, 25 de octubre de 2018

Retrato a oleo




Me he atrevido con un retrato es el primero y es de un conocido cantante ya fallecido si saben quién es habré logrado mi objetivo. Ahí lo dejo jjj…


VENDIDO

martes, 24 de julio de 2018

Bailarinas

“Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque todo lo que debe ser, será, y llegará naturalmente”


Facundo Cabral, músico, Argentina









Oleo 

miércoles, 18 de abril de 2018

Paisaje castellano









Me apeteció pintar este paisaje con el emblemático toro que, desde que era niña me llamo la atención cuando viajaba con mis padres.   

viernes, 13 de abril de 2018

Carcasona -oleo




La ciudadela o ciudad histórica fortificada de Carcasona es un conjunto urbano y arquitectónico fortificado singular que constituye la parte más antigua del núcleo poblacional de la comuna francesa de Carcasona, también conocida en francés como Cité de Carcassonne o simplemente la Cité y en occitano como Ciutat de Carcassona.

La leyenda de la Dama Carcas: origen del nombre  

Según una tradición, el topónimo Carcasona deriva del nombre de una princesa sarracena protagonista de una anécdota cuya historia, elevada al rango de leyenda, remonta a los tiempos de la ocupación musulmana y del emperador Carlomagno a principios del siglo VIII.65​66​Tras ser ocupada por las fuerzas musulmanas que acababan de conquistar el reino visigodo de Hispania y sus posesiones de Septimania, la plaza fuerte de Carcaso se dispuso a afrontar un asedio emprendido por el ejército de Carlomagno que se extendió durante cinco años. Al frente de los caballeros que defendían la ciudad se encontraba la dama Carcas, pues su esposo había resultado muerto. Al inicio del sexto año del sitio las provisiones de alimentos y agua comenzaron a escasear y Carcas ordenó entonces realizar un inventario de los recursos todavía disponibles. La población le presentó como únicos víveres un cerdo y un saco de trigo, pero a pesar de ello la dama Carcas ideó una estratagema, ordenando que se cebara el animal con todo el trigo contenido en el saco y a continuación, que se lanzara al pie de las murallas desde la torre más alta de la fortificación.
La reacción de Carlomagno y sus tropas ante el espectáculo del animal lleno de trigo que acababa de ser desperdiciado fue la de interpretar que los habitantes disponían de víveres en abundancia por lo que cayendo en el engaño y considerando inútil el ataque, dispusieron retirarse poniendo fin al asedio. A la vista del ejército imperial en retirada, Carcas ordenó que se hicieran sonar todas las campanas de la ciudad y fue en ese momento que uno de los hombres de Carlomagno exclamó:

"¡Carcas sona¡
Espero que os guste mi nueva obra y un trocito de su historia .