jueves, 26 de enero de 2012

gota de agua

Pintura realizada a partir de una fotografía hecha por nuestro profesor de informática David saludos para él.

miércoles, 11 de enero de 2012

Amapolas

La amapola es una de
 mis flores preferidas
 sobre todo porque
son silvestres nacen
entre los trigales y su
color rojo es tan cautivador.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Una voz en la penumbra

Escarcha en las ramas, cristales relucientes en los caminos, amaneceres crudos, solitarios…
Aquella fresca mañana salí de la casa ha echar de comer al ganado, de camino a la cuadra algo llamo mi atención oí un chapoteo en el rio y pensé que seria el perro que se habría metido en agua, segundos después vi a un hombre bajar por el rio corriendo como una centella, me asuste pero seguí mi camino y entre en la cuadra. Cuando les estaba echando de comer a los cerdos, una voz jadeante me llamó por mi nombre y asustada le pregunte:
-¿Quién yes?
-Soy Pedro, ¿nun me conoces? toy heridu en un  brazu esos condenaos siguenme sin tregua y tengo mucho frio.
-¿Y qué puedo facer yo por ti?
 Había oído hablar de él, era de un pueblo cercano. Salí de la cuadra como si nada ocurriera y subí a casa, prepare un cazo de infusión y lo coloque con cuidado dentro de la lata de echar la comida a los cerdos, salí de casa con disimulo y sin pensar el riesgo que corría, volví a la cuadra se lo di y le curé la herida como pude, luego me fui para casa y él se quedo en la cuadra,  la intranquilidad recorría todos los rincones de mi casa.  Al oscurecer se oyeron disparos en el rio y temí lo peor. ¿Le habrían cogido? A la mañana siguiente le vi y me conto que al verse descubierto se escondió dentro de una rolla de castañal que estaba hueca en el rio. Se fue monte arriba y no se supo de el hasta pasados unos días que llegaron los rumores, lo habían matado en el monte. Nos acompañaba el miedo a todas horas, si en la noche se escuchaban pasos o alguien llamaba a la puerta nos echábamos ha temblar, incertidumbre, miedos, injusticias formaban parte de nuestra vida cotidiana y el transcurrir de los días.                                       

sábado, 10 de diciembre de 2011

Amistad





 Las amigas están ahí,
no importa cuánto tiempo
haya pasado y cuánta
distancia física exista.
Una amiga nunca está
demasiado lejos para
llegar a ella cuando la
necesitas.

Luces en las sombras



Se la dedico a mi compañera
de clase de informática
Agustina.
Es una fotografía tomada por ella en
Gijon a trabes del monumento
 Luces en las sombras.

martes, 22 de noviembre de 2011

Madres


Cuando estuve enfermo,
cuando necesite cariño,
cuando necesite ayuda,
amor, comprensión, consejo, besos,
esos besos que te llenan el alma y dan fuerzas ella
me lo dio si, me lo dio todo, la vida con todos sus
tropiezos, pero ahí estaba ella para apollarme, se que daría hasta su vida si hiciera falta y, siempre sin pedir nada a cambio,
porque ella es una madre....

lunes, 14 de noviembre de 2011

Y la mañana sangró (Las historias de la abuela)

  


Me despierta el canturreo de los pájaros, amanece. Como cada mañana me preparo para salir de casa, cojo mi lechera, me calzo las madreñas y voy camino de la cuadra caleya arriba, tengo que ordeñar las vacas, limpio la cuadra, echo de comer a las vacas y me siento en la tayuela a ordeñar, era una fresca mañana de primavera. Aquella mañana las vacas estaban inquietas, no solían mover ni el rabo eran muy mansas,  parecía que algo presentían. Unos disparos  enmudece el canto de los pájaros y rompe el silencio de la mañana.
La vaca de un salto se mate en el pesebre, la leche se derrama, me caigo de la tayuela y me pongo en pie como puedo. Me asomo a la puerta de cuarterón con cuidado de no ser vista, puedo ver a mi sobrino que esta un poco más abajo recogiendo nabos en el huerto con el burro, miro al otro lado y veo unos hombres que gritan no se qué, no les entiendo, vuelven a oírse disparos, veo a alguien que intenta esconderse dentro de la vara de hierva, aquellos hombres vestidos con bombachos, se acercaban cada vez más a la vara de hierva, el hombre que se esconde sale corriendo al verse descubierto, ellos le siguen fusil en mano y disparan de nuevo, él  cae abatido. Me quedo petrificada, siento miedo, rabia, impotencia …
Se acercan al huerto donde se encuentra el chico y le gritan, cogen  al burro y le cargan de bruces el cuerpo del malogrado, él  chico coge al burro del  ramal  y a tropezones baja caleya  abajo mientras ellos le empujan y le gritan. Les pierdo de vista y no se qué hacer, el miedo recorre todo mi cuerpo estoy paralizada.
Trato de calmarme y bajo para casa ha contar lo sucedido. Nadie sabe nada, nadie sabe qué hacer, no tenemos noticias del chico hasta pasadas varias horas, cuando llega y entre suspiros y angustia nos cuenta lo sucedido.
Le obligaron ha bajarlo al cuartel.
Más tarde se supo que era de un pueblo cercano, aquella fresca mañana de primavera se tiño de rojo amapola, una mañana que no olvidare jamás.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Sus manos


,

Deja volar su imaginación,
 en su mente un sin fin de viajes
 Londres, París,Berlin...
Postrada en su sillón un hilo de luz
 se refleja en su rostro

ilustración de Yosune
cansado y sus manos cogidas a las
 mías la transportan
hacia un viaje infinito...


jueves, 22 de septiembre de 2011

Atardecer en mar





Su gélido abrazo me envolvió y entre sus olas viaje por esos lugares que tanto amé,
en el ocaso de la vida...
en el ocaso del día...

Vivian Esteban.

viernes, 26 de agosto de 2011

El arte de envejezer

El arte de envejecer
consiste en conservar
alguna esperanza.
André Mourois


En los ojos de los jóvenes
vemos llamas, pero es en los
ojos de los mayores donde
vemos la luz.
Victor Hugo
Escritor francés


Cuando envejecemos,
la belleza se convierte
en  cualidad interior.

Raph Waldo Emerson

Hay que estar agradecidos
de nuestra edad,
pues la vejez es el
precio de estar vivos.







sábado, 13 de agosto de 2011

Las historias de la abuela.

Estas son las historias que nuestras entrañables abuelas
 nos contaban, quiero reflejarlas para que no nos olvidemos
 de los duros tiempos que les tocaron vivir, y lo que hicieron
 para que nosotras seamos hoy quien somos.Saludos Vivi.

lunes, 8 de agosto de 2011

paisaje








Cuando llega la seronda el colorido de los arboles es cálido y relajante...

domingo, 7 de agosto de 2011

Los caminos del trueque

Te invitare a caminar
conmigo si me haces
 agradable el camino.
A Milagros F.






Los caminos de la vida nos van puliendo como si fuésemos un diamante en bruto y, a lo largo de esta, brilla la sabiduría en nuestro ser. Pedregosos, duros y espinosos; pero nunca insuperables: hay que seguir siempre adelante. Fueron muchas las veces que recorrí caminos escabrosos con un horizonte incierto y llenos de peligros, acompañada por alguna de mis vecinas, cargada con lo que podía adquirir, telas, cacharros… 
Cogía mi cesta y el consejo de mí madre:Tú siempre adelante nunca mires atrás. Bajaba andando hasta Sama ,donde tomaba el tren hasta el Berron y, de allí, otra vez andado hasta Posada de Llanera. Allí canjeaba mis productos por otros de primera necesidad, que nuestra despensa acusaba: garbanzos, azúcar…Un día de aquellos se cruzó en mí camino un señor muy bien arreglado que me preguntó:
-¿Nun tendrá piedres de mecheru por casualidad?
Y, mirando a mí vecina, le contesté que si, ante la cara de asombro de ésta; la necesidad agudiza el ingenio y la picaresca.
-¡Ah, pues véndame unes cuantes¡
Me situé detrás de ella y saqué de la cesta un vestido que tenía plomos en la saya y, con mucha rapidez y disimulo, se los quité y se los vendí a aquel señor, que se fue encantado con su compra, ya que, según él, era difícil encontrar tal género. Aquel día se nos hizo tarde y pasamos la noche en la tenada de una buena mujer. Al día siguiente, fuimos a San Cucao y pasamos por delante de una lujosa casa que, al parecer, era del Caudillo: quedamos extasiadas contemplándola. Nos fijamos que la puerta se abría y una señora nos hacia señas para que nos acercásemos. Lo hicimos con timidez  y fue cuando nos explicó que era el ama. Nos invitó a pasar a la cocina, donde abrió un armario lleno de lo que tanto necesitábamos. Nos llenó la cesta y nos fuimos… no fuera que se arrepintiese, no sin antes agradecerle con lo poco que podíamos. Yo le di unas medias, que me agradeció mucho.
-Hoy no puedo daros más, si venís mañana lleváis otro poco.
Y así lo hicimos, pero llegamos tarde. El batallón se lo había llevado todo, así que nos fimos por donde habíamos ido con tan mala suerte de encontrarnos al señor que el día antes había engañado.
-¿Qué piedres son estes que nun  prenden, oh?
No supe qué responder y me eché a temblar, hasta que se me ocurrió decir:
-¡Ah, pues nun sé, yo  compréles en Sama… será que tan húmedes¡
Allá lo convencí como pude y nos fuimos más que a prisa, mientras él sacudía su bastón de forma amenazante. Nos sentamos un rato ha descansar. Mis alpargatas ya acusaban el roce del camino y dejaban entrever alguno de mis dedos torturados. Pero un bombardeo nos sorprendió y tuvimos que resguardarnos. En ese mismo instante, un proyectil impactó donde yo había estado sentada: aquel día volví ha nacer. Regresamos  con las provisiones que conseguimos. Hicimos otra buena caminata hasta llegar a casa, si no nos las requisaban antes por el camino.
 Al llegar al hogar, desfallecida, me recompensaba ver la cara de mis hijos, que me aguardaban: entonces el cansancio, el miedo y las penurias pasadas se me olvidaban.

Vivian Esteban 

viernes, 17 de junio de 2011

Maleta de ilusiones


ilustracion de Yosune


Palabras,  frases…fluyen como un manantial, dicen lo que piensa,  expresan lo que siente, se imprimen en el papel al compás del tecleo de su Olivetti, tac, tac,  tac,  tac,  tac, tac…
Emprenderán su destino,  un semanario local,  serán recortadas,  censuradas…
La abuela está en la cocina hablando con mamá y yo gateo por la casa, ajena a todo lo que ocurre. Me tropiezo con unos grandes zapatos bajo la cortina que separa la cocina del pequeño pasillo que da a la puerta de la calle. Retrocedo y se lo voy a decir a la abuela:
-¡Abuela , abuela¡ ¡Tienes ahí unos zapatos muy grandes¡
-¿Dónde, hija, dónde?
-¡Ahí debajo de esa cortina¡
La abuela se asusta y va corriendo hacia la cortina. La aparta y va hacia la puerta de la calle: es cuando se da cuenta de que estaba abierta: sin duda, los estaban espiando.
Yo no puedo comprender qué es lo que pasa,  sólo sé que no es nada bueno.
En la casa el miedo se apodera de todos: están nerviosos, lo noto; pero yo no puedo comprender el porqué.
Los días pasan y el temor sigue presente, hablan y hablan mucho y lloran más…
Pronto llegarán las amenazas: no hay más remedio, hay que partir,  huir a otro país…
Un carné falso, una maleta llena de ilusiones y desilusiones….
Los niños se quedan con los abuelos. Un día llaman a la puerta. Golpean con fuerza y tenemos miedo. La abuela abre y dos hombres con largas gabardinas le hacen preguntas en tono amenazador. La abuela responde. Machacan  todo, abren cajones, armarios, levantan los colchones, lo

revuelven todo y exacerban el tono de voz. La abuela calla y no pierde la compostura. Me asombra su temple pero no comprendo lo que pasa. Cuando se van, la abuela llora y todos lloramos. Pero papá está a salvo: se fue a otro país y allí no pueden hacerle daño, nos dice la abuela.
Me acuerdo de su partida y del libro que me dio y me dijo que guardase: Platero y yo. Lo tomé como un tesoro y aún me acuerdo de él cuando lo leo. El burrito blanco de algodón me transmite mensajes de libertad. Y espero su regreso. Algún día todo será como antes y nada ni nadie podrá separarnos… y traerá la maleta llena de sueños e ilusiones. Mientras, estaremos aquí al cuidado de nuestra querida abuela, hasta que lleguen tiempos mejores.

Vivian Esteban